23 ago. 2010

MITOLOGÍA Y EDUCACIÓN

La interpretación de la realidad predispone al ser humano a tener expectativas de futuro y éstas pueden generar confianza o temor. En la medida que uno experimenta en la vida y adquiere conocimientos, va tomando referentes para evitar errar en su juicio. Los primeros referentes son los padres y, dependiendo de la confianza/temor que estos ofrezcan a los hijos, así tenderán hacia un tipo u otro de comportamiento.

No saber, no ver, presentir, nos incita a pensar, a imaginar e incluso a fantasear. La cultura está llena de ingredientes fantásticos para disfrute, temor o ambas cosas. También, en la actualidad, se tiene necesidad de dar un carácter mágico a lo que se desconoce, por estar, por ejemplo, al otro lado de la Historia, como es la prehistoria hasta los egipcios (inclusive), generando especulaciones "científicas" al uso. Lo que no está sujeto a rigor palpable es susceptible de caer en mito, al igual que toda la mitología clásica que hoy conocemos, tan abrazada y recurrida.

"Evitar el peligro" es el fundamento de los primeros docentes. Evitar perderse, golpearse, clavarse astillas en los pies, derramar sangre, lo desconocido, etc. serían consideradas lecciones de primer orden para la supervivencia. Dirigir a la prole al unísono, además, requeriría de aportación imaginativa por parte del educador, obligando a la obediencia también mediante el miedo (al castigo físico, emocional, o a aquello que no se ve).

El temor a lo desconocido siempre ha sido herramienta útil para manejar a las personas. Creando emociones temerosas, unos aprovecharon la debilidad de otros y, sobre estos cimientos, se inicia toda la cultura. Las formas de aprender/enseñar fueron transmitiéndose a las sucesivas generaciones, arrastrando y agrandando también los miedos arraigados, junto con el resto de conocimientos.

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