9 feb. 2011

QUÉ ES LA VARA DE MEDIR

Cuando el Hombre despierta a la conciencia, se le hace imprescindible conocer y catalogar todo lo que ve, todas las existencias son nuevas para él. Todas las cosas que existen son de su utilidad. La supervivencia radica en saber dar uso a todas ellas, que se le hacen infinitas, ayudando al enriquecimiento de su creatividad.

Todo lo que se ve, es susceptible de ser medido, valorado, cuantificado. Las cosas pequeñas pueden ser cogidas y calibradas con la mano. Las cosas grandes, inconmensurables, son valoradas por otras características; así, por ejemplo, los terrenos y llanuras por la calidad y suavidad de su hierba, los ríos, por su transparencia, animales y personas por su valor, carácter, genio y alegría, la vida en general, por la limpieza de cielos y suelos, el sol radiante.

La organización de los primeros asentamientos, requeriría el conocimiento de todo aquello que los rodeara, ante todo para evitar temores y desconciertos. En un primer momento, los hombres más aventurados serían los conocedores de ese maravilloso mundo exterior, ayudados por los mismos palos que les ayudaban a caminar y sortear peligros, los mismos palos que servirían, además, de referencia o medida, para contar a otros lo recientemente conocido.

El tiempo y la edad traen como consecuencia la experiencia, pero también, la vejez y la falta de fuerzas. Estos primeros y experimentados aventureros, serían en un futuro los más sabios conocedores de la “tierra conocida”, por lo que pasan a ser consultores y validadores de todo cuanto debe aprenderse.

Todas las cosas buenas para la supervivencia, tienen su medida, y así, los más jóvenes, que llevan o descubren nuevas cosas, han de pasarlas por el visto bueno y la vara de medir establecida, que se encuentra en el mejor lugar del entorno, donde reside el más sabio.

Si ya dije que RA, al igual que A, AR y ARA, significa Existencia, RAN significa la Medida de esa existencia, Medida, Vara de medir o simplemente Vara.

Hay lugares que fueron el paradigma de la pureza que aquellos hombres buscaban para vivir. Encajaban dentro del anhelo o tierra maravillosa, aunque con el tiempo dejaran de tener tal consideración. Eran los lugares más verdes y aparentemente más soleados, pero que al cambiar de estación, el frío no era acorde a lo esperado. “Parecían” ser una cosa sujeta “a medida” a pureza, pero en realidad no era lo buscado. Estos lugares eran llamados ER-RAN (Parecer Medida).

Ir buscando mejores climas para asentar a la familia, sería ir ER-RAN-TE, porque además, salen de lo que consideraban o parecía ser lo mejor, lo creado a la medida.

Buscando las tierras más llanas, fértiles, verdes y soleadas, algunas familias de la antigüedad más remota, saldrían de su lugar de origen, azotados por las lluvias, los fríos, las enfermedades pulmonares y reumáticas, llevados por otros, quizá más aventajados, que les prometerían esa Tierra.

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