15 dic. 2010

O, OR, ORO y RO

Vimos cómo O significa ÉL, FUERTE (en alusión a el SOL en lo más alto) y cómo ambos significados vienen derivados del concepto de el sol en su puesta, previo al ocaso, que es cuando aparentemente el sol se hace más grande, parece acercarse y permite ser visto por su menor intensidad (LE = débil), sin rayos, perfectamente redondo. Tal manifestación solar provocó esa ancestral concepción.

Ante la confianza de que, a pesar de entrar por un lado y salir por el otro, el sol era Único y ninguno más, O pasó a designarle en cualquier posición. Verse el Sol sería OR, designando así, tanto O como OR, al propio Astro Rey, ÉL, artífice de todo lo que se ve (existe).

El color del Sol en su puesta, imprime una tonalidad a todas las cosas que miran hacia él, dignas de admiración. Es el color de su espíritu, su agradable temperatura, acompañado de un especial silencio, serenidad, momento en que todo queda callado. Curiosamente y, por este motivo, son deseados incluso idolatrados todos los productos naturales que adquieren este color, espíritu solar captado por los mejores alimentos para el hombre.

Por influjo de los rayos solares, los frutos van dorándose, haciéndose dulces. Todo lo que va adquiriendo tal tonalidad implica que va camino de ser perfecto para ingerir. Existe un alimento, especialmente nutritivo y exquisito, con un color puro, como enviado por el mismo Sol, al tiempo que fuente de felicidad: es la MIEL
(MI-EL = Bien –milagro- Fuerte).

Sin duda, una vez dominado por el hombre el arte del fuego y la transformación de los alimentos en él y, por lo tanto, mucho más independiente, la búsqueda de este color por toda la Naturaleza sería algo implícito en los más aventureros. El color solar (de ÉL, de OR) sería todo un símbolo mágico, cuyos poseedores irradiarían parte de ese "espíritu perfecto, puro". El brillo de los metales atraería fuertemente la atención, pero existe uno de ellos, en especial, cuyo peso, color y nobleza despertará la mayor de las pasiones en el Hombre, otorgándole el mismo nombre que a la misma divinidad en su momento más perfecto, más redondo y coloreado: ORO.

Redondez que no es más que la forma sagrada, llevada desde siempre en el pecho del Peninsular, con ese mismo color (de oro) en la MEDAYA. Redondez dorada en las cabezas de todos los santos y fallecidos dignos de agradecimiento popular, redondez en los rosetones multicolor de las catedrales, redondez en el Cuerpo de Cristo consagrado de la Comunión. Todas con idéntico origen ancestral: O, ÉL.

O significa ÉL
OR significa ÉL EXISTE (o simplemente ÉL)
RO significa REDONDO, llegando a evolucionar también el significado de RO a ÉL.
ORO significa ÉL REDONDO. Llega a nuestros días como PODER, RIQUEZA, DINERO.

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