2 oct. 2010

SONIDO "O".

Como el resto de las vocales, el sonido "O" también procede del inconsciente humano. Si "A" expresa lo que se ve, lo que existe; "E" expresa posesión, pertenencia, permanencia; "Y" es lo que existe pero no se ve, el espíritu, el calor, el alma; pues bien, "O" significa lo que hoy conocemos como ¡Oh!, procede de la exclamación de dos realidades que convergen en el mismo tiempo y lugar: admiración y desilusión (ocaso).

El Sol se hace más grande, parece acercarse en el atardecer, dejándose ver, justo antes de comenzar a desaparecer. Momento este en el que también se hace el silencio y va tiñéndose el cielo de negrura por el otro lado. ¡Oh! de admiración y ¡Oh! de decepción, se acerca la noche, las tinieblas.

Un concepto es la concreción sonora de un significado. Antes del atardecer, el Sol no se puede ver, es imposible mirarlo. Es tan fuerte su luz que daña los ojos, los ciega. Sin embargo, sabemos que es el mismo Sol que permite ser contemplado en el atardecer, se hace más débil y se acerca para que podamos alabarlo antes de desaparecer por el horizonte. Por lo tanto, "O" termina significando "ÉL", que a su vez es "Fuerte", en su estado de pleno día (no se deja ver).

Podemos ver cómo este sonido "O" ha hecho realidad el nacimiento de una palabra, y cómo su sonido es invariable en el tiempo, a pesar de mutar o albergar diferentes semánticas. Pues bien, esto mismo es lo que ocurre con la mayor parte de nuestras palabras. Hemos partido de un error mayúsculo en el estudio de la evolución del lenguaje y es haber partido de la Fonética, magnitud absoluta, para adaptarla a una semántica (preconcevida), magnitud relativa y variable.

Todo estudio ha de partir de observaciones repetibles y categóricas, eliminando toda sugestión o creencia que no sea la percibida por los sentidos. El sentimiento es el resultado interno, en forma de emoción, que producen los sentidos. La conciencia humana es variable en grado sumo, por lo que no podemos partir de este factor, alterable por los acontecimientos, para sacar conclusiones científicas. Otra cosa es que, partiendo de una conciencia única como referente, saquemos conclusiones respecto a ella.

La semántica estudia el significado de las palabras. Nuestra sensibilidad o sentimiento da significado a los hechos percibidos por los sentidos, y utiliza signos o sonidos para identificarlos y comunicarlos. Por eso, para el estudio del Origen del Lenguaje, es necesario conocer de donde provienen los primeros hechos (realidad) que provocaron la sensibilidad necesaria para que fueran identificados mediante un signo o sonido colectivo. Dicho sonido sería el primigenio, el acuñado para la comunicación.

Por lo tanto, una vez el sonido (signo) fijado, éste no variará; sin embargo, su significado podrá ir cargándose de contenido y evolucionando, como es el caso de "O", que partiendo de significar "Oculto", evolucionó a "Él", Fuerte, Sol intenso del día.

Lógicamente su grafía se corresponde con la forma sagrada del Astro Rey : Redonda.

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