29 sept 2012
La enfermedad y la sangre son motivo de temor, de escándalo y susto. Sangre fuera del cuerpo implica herida y la herida, muerte. Este es el paradigma general y primario en la incipiente conciencia humana.
Periódicamente las mujeres sangran, con molestias, dolor, malestar general y malhumor, lo que les deja en situación de debilidad, enfermedad (“estar mala” o con el período es la misma cosa), necesitan en cierta medida, apartarse, cuidarse más, al tiempo que son proclives al rechazo, máxime cuando la sangre hace acto de presencia a la vista de los demás. Ocultar esta sangre se hace prioritario en ellas.
Superada la fase de ocultar su persona durante el período menstrual, la confección de vestidos iría encaminada a cubrir el máximo posible las piernas y evitar así hacer visible tal “motivo de escándalo” por descuido. Por la simple condición de ser mujer, ésta debía de permanecer próxima a fuentes o manantiales de agua para su higiene personal, lo que ya le confería este destino hacia cualquier actividad de aseo corporal y de prendas de toda la prole.
Para evitar durante estos días cualquier tipo de contacto, se haría necesario ocultar toda señal de atractivo y encanto hacia el hombre, como recogerse el cabello y ocultarlo, intentando eliminar, en lo posible, toda llamada sexual. Así pues, desde tiempo inmemorial, las mujeres han dado mensajes de indisponibilidad hacia los machos, escondiendo sus formas femeninas, para evitar ser repudiadas por motivo de sus sangrados, factor éste de temor y pérdida de deseo para ellos.
Por lo tanto, el agua y la limpieza tan necesaria para la mujer, la predispone a ocupar lugares de permanencia cerca de ella, donde poder mantener su máxima limpieza (pureza BE) y la de sus hijos (BE-BEs), motivo por el cual, en los hogares o sitios de estancia, predomina la organización femenina y su cuidado, valores llegados a nuestros días, aún como de condición predominante de persona Mujer.
Estas precauciones de mantener la limpieza y los cuidados higiénicos, serían un factor clave para evitar la proliferación de insectos y gérmenes, que los desechos orgánicos generarían. La sensibilidad olfativa femenina detectaría rápidamente estas señales, para eliminar las manchas (impurezas, bacterias) y evitar muertes seguras.
Esta condición de limpieza o pureza (BE) sería lo más valorado por los progenitores de las niñas y adolescentes que, por el hecho de no conocer en ellas manchas de menstruación, ni en su conducta, es decir, mantenerse siempre más limpias, más puras, más aseadas (BE-A-TA), les darían reconocimiento como las mujeres más idóneas para formar buena familia, sana y saludable; las más valiosas, las BIR-JEN (Malo Desconocido). (1)
Si la mujer sabe que debe mantenerse limpia y aseada, ocultando sus sangrados al varón, éste considera que el lugar más puro, limpio y deseado es el interior de ella, de su vientre, BE-O, MA-TRIZ, depositario de su esencia, lo que coge y acoge al BE-BE (puro puro) antes de nacer; de donde salen todos los seres semejantes, idénticos en órganos y funciones, el ser U-MAN-NO (Dentro Hombre Pequeño).
Toda indisposición sexual femenina, bien por menstruación, bien por mantener la virginidad, por trabajar, por tristeza y duelo de un ser querido, por pertenecer a varón y tener familia propia, por encanecer o por encontrarse en lugar de culto religioso, implica disimular los encantos femeninos, entre ellos el pelo (cubrirse los cabellos).
Podemos comprobar, entonces, cómo ciertas prendas eminentemente femeninas como es el pañuelo o velo sobre la cabeza, cumplían con el objetivo, lejos de la estética, de obediencia a una virtud esencial para la supervivencia, evolucionando estos criterios según la coyuntura o el momento. Así, por ejemplo, los trajes populares femeninos en Iberia se caracterizan por recogidos de pelo/PA-ÑU-EL (Para Atar Fuerte), dos o más faldones, enaguas blancas, y pololos, extraordinariamente limpios, inmaculados, así como medias, todo ello para ser lucido, después de Acción de Gracias, mediante danzas/juego (rituales) con muchachos con vestimentas propias del trabajo. La doncella ha de demostrar su pulcritud y talentos naturales en la sutilidad de sus movimientos, su rostro, sonrisa, dentadura, sin llegar a levantar pasión sexual alguna, sino generar confianza. Las más niñas danzan, de blanco, con el pelo descubierto recogido, jugando con palos con otros niños, haciéndolos chocar.
Llevando la actitud de la pureza al extremo, las doncellas que pasada su edad de merecer varón no lo han conseguido, o no es su deseo, pasan a realizar funciones para la comunidad en servicio al Dador de Vida, entregadas a Él, y a los necesitados, abnegadamente rechazan todo motivo que favorezca la intención sexual propia y ajena, manteniéndose en castidad, ayudadas por su indumentaria que oculta su forma física y condición atractiva, a cambio de otro orden vital de culto y oración.
13 ago 2012
Fabricando, el hombre se siente motivado por cuanto tiene de aprovisionamiento y preparación ante las necesidades. Al igual que durante el día las cosas se ven y de aquí que existan, alguien las crea, el hombre fabrica "existencias", "haberes", tal como pueden ser cuchillos, azadas, flechas, tejidos, recipientes, etc.
Todo lo que se ve está hecho (por alguien), todo lo que está hecho, creado, se ve, se percibe, hay, existe. Lo primero que se hace para sobrevivir es el habitáculo o casa, que sirve para cobijarse y recibir protección. Esta seguridad es el punto de partida de todo proceso de creación y fabricación. Todo lo que se encuentra en la naturaleza que puede servir para crear o analizar es llevado a casa, generalmente en una huerta o zona pura, lisa, llana, con algún otero y río cercanos.
Es en casa donde uno se expresa, también con manos y pies, en forma de danza y se escucha. No hay razón alguna para hacerlo fuera de ella, más bien al contrario, supone exponerse a peligros o a espantar a la caza. Casa es el lugar indicado para dar las explicaciones, enseñar a trabajar, trabajar manualmente y sentirse relajados. Es también en casa donde se comparan las medidas de todo lo que se encuentra y se fabrica, con la vara de medir existencias. Casa es el referente de la Felicidad, en toda su extensión.
Cuando alguien tiene temor, busca el lugar donde se siente más seguro para esconderse. Por regla general se mete dentro de su casa sin salir, permanece oculto, no se le ve. Otra manera de permanecer en casa, pero en este caso no por temor si no por necesidad, es trabajando, haciendo, creando.
KA significa Hacer, Haber
KE significa Casa
KI significa Haber Felicidad
KO significa Haber Oculto, Escondido, Guardado
KU significa Hacer Dentro o Haber Dentro
Vídeos gentileza de Jose Guerrero
24 may 2012
8 may 2012
23 dic 2011
Los momentos más duros son los que se pasan a oscuras, con más frío, con nulas posibilidades de visión y de actuación, con temores, llantos, etc. El Sol, visible o incluso ocultado entre nubes, favorece la capacidad de movimiento y resolución de problemas. Días soleados o no, azarosamente, influyen pero no de manera extrema como ocurre que las noches sean más o menos claras.
No es lo mismo ver algo en la oscuridad que no ver nada, es decir, las noches de luna llena entrañan menor peligro que las noches de luna nueva donde la oscuridad es absoluta. Esta diferenciación es trascendental y origen del nombre de los días llegados a nuestra actualidad.

Si observamos el nombre de nuestros días (LUNES, MARTES, MIERCOLES, JUEVES, VIERNES, SABADO, DOMINGO), cinco de ellos terminan en el plural (ES, que significa “de los que”). Este plural está indicando la reminiscencia de haber sido concebidos asociados a un acontecimiento repetido, cuyo cambio de circunstancia determina la concepción de otro nombre, y así hasta completar (en origen) cuatro de ellos, coincidiendo con las cuatro fases lunares, completando períodos en número de veintiocho.
Dado que existen siete noches de mejor visibilidad, mayor luz, éstas serían llamadas LUN; las siete siguientes, cuarto menguante, la claridad se reduce considerablemente, serían llamadas MAR-TE; las siete siguientes, las peores, un castigo por falta total de visión, cada una sería llamada JU-E-BE; y por último, cada noche de cuarto creciente sería llamada BI-ER-NE, pues serían las lunas que precederían a las noches de máxima claridad, LUNES.
De esta circunstancia se deduce que la noche previa al de luna llena sería celebrada, SA-BA-DO, día sin trabajar, y, en la puesta de SOL del día siguiente (MIN-CO) se haría acción de gracias, pues acto seguido comenzarían las noches claras de luna llena. Estos últimos días de cuarto creciente, por tal celebración, serían llamados SA-BA-DO-MIN-CO (Gracia para las Manos Cuando Descender Oculto).
Así pues, los ciclos lunares son los que darían nombre a las noches/días, y cada ciclo sería llamado MES (período de 28 días, de luna llena a luna llena). No es de extrañar que los hombres, se hicieran una idea de el comienzo del sangrado de las mujeres, simplemente observando la luna, días llamados MES-TRU (Aguantar), y que llega a nosotros como menstruación, regla, período o estar con el MES.
Comoquiera que la inexactitud de varios ciclos lunares descuadrara la contabilidad humana, una noche de cada dos períodos sería añadida, bien a las noches MARTES, bien a las noches JUEBES, la noche MIERCOL (Bien Parecer/aparecer Sóla).
http://teoriadelta.blogspot.com/2011/12/el-nombre-de-los-dias-1-de-2.html
8 dic 2011
EL NOMBRE DE LOS DÍAS (1 de 2).
Una vez que el Sol entra para iluminarnos, da comienzo su recorrido visible para todos los seres de
El Hombre siempre ha necesitado de referencias para hacer sus cálculos. Una referencia es un punto absoluto establecido, fijado de manera que favorezca la contabilidad de cada acontecimiento vital con garantías de fiabilidad, para su propia seguridad.
Cuando, por imperiosa necesidad de salir a buscar alimento o cualquier otro recurso imprescindible, hay que salir del lugar que ofrece seguridad, es deber primordial no perderse, saber regresar. En este aspecto, todo aquel que sale ha de estar de vuelta antes de que la oscuridad llene todos los rincones de la existencia, quedando desamparado. Además, debe conocer el camino de regreso que, ni por asomo, es igual al que trajo, por cuanto la percepción y la perspectiva es indefinidamente cambiante.
Ambas circunstancias, que confluyen en esta actividad, implica la necesidad de establecer los referentes que antes mencioné, y no son más que los espaciales (la observación de puntos singulares desde al menos dos ángulos diferentes, junto con la colocación de alguna marca o señal) y los temporales (duración del período de visibilidad, en principio).
El Espacio y el Tiempo son dos magnitudes que siempre han estado presentes en los cálculos del Hombre para su evolución y desarrollo, de manera más o menos controlada. La búsqueda de Sol y Alimento crean en él esta determinante obligación, que le conduce a unas deducciones predeterminadas en cada momento evolutivo.
Un desplazamiento conlleva un período temporal (en principio diurno), y la medición de ambos se toma bajo el referente de la duración del sol en el cielo, concepto tomado durante mucho tiempo como absoluto. Sería la relación existente entre las distancias recorridas a pie por el Hombre y las distancias recorridas por el extremo de la sombra de un objeto clavado en el suelo, los albores de la geometría, palabra estrechamente vinculada con el Sol, en su etimología originaria y no con
Sabido esto anterior, podemos deducir que, antes de poner nombre a períodos de tiempo muy grandes (semanas, meses, años eras, ...) o muy pequeños (horas, minutos, segundos, ...), el Hombre hubo de poner nombre a los períodos, en principio, más significativos: las noches.
El nombre de los días (2 de 2)
13 nov 2011
El Sol se deja ver con mayor facilidad en su salida y en su ocaso; a pesar de ello, no resulta ni cómodo ni saludable para los ojos este intento. Evitar el daño implica un gesto facial que obliga a arrugar la cara, en un acto de cerrar casi los ojos para filtrar tan potente luz. Se frunce el ceño y la nariz, tirando del labio superior hacia arriba, mostrando los dientes. Expresión parecida a la del llanto.
El rostro de llanto, está asociado a la tristeza, al temor, al disgusto. Una cara seria o triste, no manifiesta alegría, es una cara fea, de desagrado o desaprobación.Por el efecto de asomar o de esconderse el Sol, en los puntos definidos (como si estuvieran colocados o dispuestos para ello), mirarlo provoca este gesto de desagrado. Los sonidos para expresar cualquier situación DESAGRADABLE se expresan conjuntamente con este signo no verbal que lo acompaña
FA, expresaría “Fea, cara de susto, cara seria, tristeza”.
FE, equivale a “Asomar, que sale, que asoma, se ve, emancipación, independencia”.
FI, sería “Colocar, clavar, grabar, al otro lado, final”.
FO, expresa “no natural, blando”.
FU, indica “que despide, que echa, que sale olor”.
El monosílabo FE, llega a nosotros con significado de Esperanza, Creencia religiosa en un Salvador. Es lógica tal evolución, venida de forma ancestral por el efecto coloreado, tornándose anaranjado el horizonte previo al amanecer: un día nuevo tras la oscuridad, las tinieblas, el frío, los temores, los llantos, los temblores.


