12 ene 2013


ORIGEN DE ESCUDOS Y BANDERAS

El Hombre se viste para protegerse. Cualquier rasguño en la piel produce dolor y fácilmente salida de sangre. El sol produce quemaduras e igualmente, el frío y la humedad, hacen que se resienta la salud, más aún con viento, desde fuera hacia el interior del organismo. La manera de evitar enfermar y morir es cubrir el cuerpo, refugiarlo dentro de algo que evite estos agentes dañinos.

La observación de que los animales tienen el cuerpo cubierto de pelo y su tacto es caliente y suave lleva al hombre a pensar que la misma protección les sería beneficiosa a ellos también, por lo que, si en principio la carne es fuente de alimento, esta debe ser recogida previa desolladura del animal y poder aprovechar así su piel.

La confección de ropajes, antes de ingeniar el hilado y el tejido, sería desde la materia prima directa del animal. La caza sería importante también por ser fuente de vestimenta y además debería ser selectiva. Coger a un animal es mucho más difícil de lo que pueda imaginarse, teniendo en cuenta, además, los agrestes terrenos y la fragilidad de los pies humanos, por lo que deberían ser los animales mansos y próximos los que fueran sacrificados para aquél fin. No obstante, cazar animales que se defienden con garras y dientes, como osos o lobos implicaría utilizar ropas y defensas especiales. Estos trofeos, la piel (la vestimenta) indicarían el estatus y la fortaleza de quien las viste.

Con el uso, las pieles pierden el pelo, pero lejos de ser desechadas, pueden seguir utilizándose como ropajes para tiempo más templado, correajes, confección de porta utensilios, solados, tiendas, forrado de rocas para asientos. Todo ello ofrece al hombre protección y seguridad.

Si durante mucho tiempo, los corderos vivos sirvieron para aliviar las tiritonas nocturnas, la especial mansedumbre de las ovejas, facilitó poder extraer su lana sin necesidad de matarlas, lo que provocaría el origen de los procesos de confección, empezando por colchas de vellones para dormir, y más adelante ingeniando el hilado para entrelazar y tejer vestimenta, comenzando a coexistir con las ropas curtidas.



Sin embargo, todo este proceso sería bastante lento, siguiéndose utilizando el cuero, más suave, simple y resistente, para el contacto directo con la piel del torso, especialmente para el trabajo de acarrear leña, quedando bien protegido el cuerpo. Este uso protector se prolongaría por muchísimo tiempo, utilizándose especialmente en enfrentamientos y combates: cueros duros que cerrarían el acceso a la fragilidad corporal.

Cuando, por efecto de la proliferación de familias, se van multiplicando los bienes individuales de uso frecuente, cada una de ellas debe hacer diferenciar para evitar confusiones los recintos donde habitar y guardar sus herramientas, enseres, vestimentas y ajuares. Un cuero ya en desuso, con algún símbolo característico, colocado visiblemente, serviría perfectamente para dar identificación a las propiedades.

En los albores de la escritura, los colores familiares fijados en los diferentes materiales ampararían el derecho de uso y propiedad de los bienes, más cuando éstos no pueden llevarse consigo, como es el solar o la casa. De aquí que en el centro de las huertas, castros y lugares de estancia familiar quedara expuesto bien arriba, en el extremo de un alto y pulido tronco, el cuero coloreado como distintivo identificador de sus pobladores.

Vencer en las reyertas y lides entre familias obligaba a ir equipados con la mejor protección. Ser mayor en número y más resistentes es equivalente a ser más fuertes, y por lo tanto, poder abarcar más territorio necesario para los diferentes clanes familiares. Los primeros en prepararse o ejercitarse para defender o conquistar serían los claros vencedores, surgiendo así la idea de Ejército, conjunto de personas bien protegidas y adiestradas para vencer en contiendas.

Estas protecciones, generalmente marcadas con los símbolos identificativos del clan familiar, pueblo o entidad que defienden sus intereses colectivamente son llamadas Escudos.


Hoy escudarse es protegerse al amparo de alguna institución que ostenta poder o fortaleza. Fortalezas son llamadas las construcciones de máxima resistencia que se construyeron para defender sus asentamientos las familias que vivían en castros, motas, donde la leña era abundante y seca para poder hacer buen fuego y el agua de lluvia dañina no permanecería gran tiempo. Fortalezas que fueron llamados castillos (por que CAS-TIL-YA era esa característica local, vegetal y climatológica beneficiosa) y que en origen pendía (pendón) la identificación familiar de lo alto de un tronco bien pulido.

Celadas metálicas, con plumas de aves exóticas complementarían el cuero protector del pecho cerrado con los símbolos familiares defendidos hasta derramar la última gota de sangre, forjarían la actualización más moderna de tan ancestral realidad.

Conjuntos de grupos de varones guerreros de familias emparentadas, cada grupo con su pendón, seguirían al Estandarte o representación simbólica de la casa común a la cual todos pertenecerían, con objetivos bien de defensa o bien de expansión.


A un Estandarte pertenecerían cuatro flancos defensores, ubicados según los puntos cardinales. Cuatro “Casas” descendientes de un mismo linaje; cuatro Cuarteles defensores de sus orígenes y modo de vida. La HERáldica debe su nombre al parecido tanto físico como de costumbres de los habitantes de una comarca, cuyos antepasados fueron comunes, llevando el nombre de la zona geográfica en su propio distintivo personal, el nombre propio o apellido. De aquí que tanto la piel, el PELaje como el aPELlido y el lugar geográfico, caracterice a las familias, las “Casas”, los Cuarteles, Los Castros. Términos como “castrense” y “cuartelado” cobran sentido sin hacer grandes malabarismos etimológicos comprendiendo estas ancestrales razones.

Escudarse supondría someterse al fuerte, al vencedor, buscando protección en la debilidad, haciéndose pertenencia de aquél. El escudero es propiedad del señor que le ampara, le escuda, a cambio de servicios de asistencia y ayuda. El escudo cobija no sólo el cuerpo, también protege, con cierta garantía de éxito, gran parte de los asuntos vitales en la sociedad.

La Bandera recoge todos los acuerdos que en tiempo de paz realizan las diferentes Casas Familiares para coexistir en tal dicha, unificando principios y dictando leyes que SIRVAN u obliguen a cada uno de los moradores en los territorios HERmanados (parecidos).

29 sept 2012

LA PUREZA Y LA MUJER (1de 2)

La enfermedad y la sangre son motivo de temor, de escándalo y susto. Sangre fuera del cuerpo implica herida y la herida, muerte. Este es el paradigma general y primario en la incipiente conciencia humana.

Periódicamente las mujeres sangran, con molestias, dolor, malestar general y malhumor, lo que les deja en situación de debilidad, enfermedad (“estar mala” o con el período es la misma cosa), necesitan en cierta medida, apartarse, cuidarse más, al tiempo que son proclives al rechazo, máxime cuando la sangre hace acto de presencia a la vista de los demás. Ocultar esta sangre se hace prioritario en ellas.

Superada la fase de ocultar su persona durante el período menstrual, la confección de vestidos iría encaminada a cubrir el máximo posible las piernas y evitar así hacer visible tal “motivo de escándalo” por descuido. Por la simple condición de ser mujer, ésta debía de permanecer próxima a fuentes o manantiales de agua para su higiene personal, lo que ya le confería este destino hacia cualquier actividad de aseo corporal y de prendas de toda la prole.

Para evitar durante estos días cualquier tipo de contacto, se haría necesario ocultar toda señal de atractivo y encanto hacia el hombre, como recogerse el cabello y ocultarlo, intentando eliminar, en lo posible, toda llamada sexual. Así pues, desde tiempo inmemorial, las mujeres han dado mensajes de indisponibilidad hacia los machos, escondiendo sus formas femeninas, para evitar ser repudiadas por motivo de sus sangrados, factor éste de temor y pérdida de deseo para ellos.

Por lo tanto, el agua y la limpieza tan necesaria para la mujer, la predispone a ocupar lugares de permanencia cerca de ella, donde poder mantener su máxima limpieza (pureza BE) y la de sus hijos (BE-BEs), motivo por el cual, en los hogares o sitios de estancia, predomina la organización femenina y su cuidado, valores llegados a nuestros días, aún como de condición predominante de persona Mujer.

Estas precauciones de mantener la limpieza y los cuidados higiénicos, serían un factor clave para evitar la proliferación de insectos y gérmenes, que los desechos orgánicos generarían. La sensibilidad olfativa femenina detectaría rápidamente estas señales, para eliminar las manchas (impurezas, bacterias) y evitar muertes seguras.

Esta condición de limpieza o pureza (BE) sería lo más valorado por los progenitores de las niñas y adolescentes que, por el hecho de no conocer en ellas manchas de menstruación, ni en su conducta, es decir, mantenerse siempre más limpias, más puras, más aseadas (BE-A-TA), les darían reconocimiento como las mujeres más idóneas para formar buena familia, sana y saludable; las más valiosas, las BIR-JEN (Malo Desconocido). (1)

Si la mujer sabe que debe mantenerse limpia y aseada, ocultando sus sangrados al varón, éste considera que el lugar más puro, limpio y deseado es el interior de ella, de su vientre, BE-O, MA-TRIZ, depositario de su esencia, lo que coge y acoge al BE-BE (puro puro) antes de nacer; de donde salen todos los seres semejantes, idénticos en órganos y funciones, el ser U-MAN-NO (Dentro Hombre Pequeño).

Toda indisposición sexual femenina, bien por menstruación, bien por mantener la virginidad, por trabajar, por tristeza y duelo de un ser querido, por pertenecer a varón y tener familia propia, por encanecer o por encontrarse en lugar de culto religioso, implica disimular los encantos femeninos, entre ellos el pelo (cubrirse los cabellos).

Podemos comprobar, entonces, cómo ciertas prendas eminentemente femeninas como es el pañuelo o velo sobre la cabeza, cumplían con el objetivo, lejos de la estética, de obediencia a una virtud esencial para la supervivencia, evolucionando estos criterios según la coyuntura o el momento. Así, por ejemplo, los trajes populares femeninos en Iberia se caracterizan por recogidos de pelo/PA-ÑU-EL (Para Atar Fuerte), dos o más faldones, enaguas blancas, y pololos, extraordinariamente limpios, inmaculados, así como medias, todo ello para ser lucido, después de Acción de Gracias, mediante danzas/juego (rituales) con muchachos con vestimentas propias del trabajo. La doncella ha de demostrar su pulcritud y talentos naturales en la sutilidad de sus movimientos, su rostro, sonrisa, dentadura, sin llegar a levantar pasión sexual alguna, sino generar confianza. Las más niñas danzan, de blanco, con el pelo descubierto recogido, jugando con palos con otros niños, haciéndolos chocar.

Llevando la actitud de la pureza al extremo, las doncellas que pasada su edad de merecer varón no lo han conseguido, o no es su deseo, pasan a realizar funciones para la comunidad en servicio al Dador de Vida, entregadas a Él, y a los necesitados, abnegadamente rechazan todo motivo que favorezca la intención sexual propia y ajena, manteniéndose en castidad, ayudadas por su indumentaria que oculta su forma física y condición atractiva, a cambio de otro orden vital de culto y oración.

13 ago 2012

KA, KE, KI, KO, KU (Hacer, Haber)


Cuando el hombre construye cosas con sus propias manos para su propia utilidad y la de los suyos, es consciente de que todo lo que existe de manera natural o en la Naturaleza está construido también para su propio beneficio. Sus necesidades tienen solución después de padecer la angustia de la búsqueda. La inteligencia nace de la necesidad y el Hombre es un ser carente de cualidades físicas para la supervivencia, es frágil. En contraprestación, se siente escuchado y ayudado para salir de sus desgracias.

Fabricando, el hombre se siente motivado por cuanto tiene de aprovisionamiento y preparación ante las necesidades. Al igual que durante el día las cosas se ven y de aquí que existan, alguien las crea, el hombre fabrica "existencias", "haberes", tal como pueden ser cuchillos, azadas, flechas, tejidos, recipientes, etc.


Todo lo que se ve está hecho (por alguien), todo lo que está hecho, creado, se ve, se percibe, hay, existe. Lo primero que se hace para sobrevivir es el habitáculo o casa, que sirve para cobijarse y recibir protección. Esta seguridad es el punto de partida de todo proceso de creación y fabricación. Todo lo que se encuentra en la naturaleza que puede servir para crear o analizar es llevado a casa, generalmente en una huerta o zona pura, lisa, llana, con algún otero y río cercanos.


Es en casa donde uno se expresa, también con manos y pies, en forma de danza y se escucha. No hay razón alguna para hacerlo fuera de ella, más bien al contrario, supone exponerse a peligros o a espantar a la caza. Casa es el lugar indicado para dar las explicaciones, enseñar a trabajar, trabajar manualmente y sentirse relajados. Es también en casa donde se comparan las medidas de todo lo que se encuentra y se fabrica, con la vara de medir existencias. Casa es el referente de la Felicidad, en toda su extensión.


Cuando alguien tiene temor, busca el lugar donde se siente más seguro para esconderse. Por regla general se mete dentro de su casa sin salir, permanece oculto, no se le ve. Otra manera de permanecer en casa, pero en este caso no por temor si no por necesidad, es trabajando, haciendo, creando.


KA significa Hacer, Haber
KE significa Casa
KI significa Haber Felicidad
KO significa Haber Oculto, Escondido, Guardado
KU significa Hacer Dentro o Haber Dentro

Vídeos gentileza de Jose Guerrero

24 may 2012


EL SALUDO Y LA SALUD

Las personas se saludan cuando se reciben y cuando se despiden. Necesitamos saber, cuando vemos a alguien, que hasta ese momento se encuentra bien; igualmente, al despedirnos le deseamos lo mejor, no habiendo nada mejor que estar saludable.

Durante años y años la salud estuvo estrechamente relacionada con el clima. La ausencia de sol, de luz, las lluvias y el frío favorecían la enfermedad, los dolores de huesos, los problemas respiratorios, la deformación de los cuerpos. Por este motivo, los días despejados con el Sol brillante en lo alto eran tan deseados y celebrados.

La temperatura sería la medida de la energía vital, el espíritu, la alegría. Para vivir es necesario mantener ese calor dentro. Morir implica irse el espíritu, quedarse frío, rígido y pálido. Cuando se pasa frío, se siente dolor, viene la enfermedad con mayores padecimientos y la muerte. Igualmente, herirse implicaba perder sangre y, como consecuencia, infección, dolores y cuidados, cuando no la muerte por desangramiento. La sangre es la Gracia portadora de temperatura, energía, espíritu, la “sal”, que no gusta verse fuera del cuerpo. El buen color rosado de la piel es señal de que esa Gracia vital se encuentra dentro aportando temperamento, salud, recibida de la máxima fuente de energía creadora, el Sol.

Así pues, lo mejor que se podía desear era encontrarse soleado, con un cielo limpio y despejado, fuera de la humedad. El momento de máxima irradiación es aquel en el que el Sol se encuentra justo encima, equidistante de los puntos del alba y el ocaso, el MEDIODÍA.


Ya expliqué en una entrada anterior cómo el sonido BE se utilizó para expresar lo que hoy es Puro, Limpio; y cómo “A” significó Existir, Existencia. Pues bien, literalmente A-BE significa Existe Puro, en alusión al Sol reinante libre de nubes. De aquí podemos deducir que muchísimos años después ABE (AVE) sirviera para iniciar el saludo o bien despedirse.

El antiquísimo nombre de MARIA viene de la expresión MAR-YA que significó Máximo Fuego, también aludiendo al Sol en lo más alto, por lo que ABE MARYA significaría Existe Puro Máximo Fuego. Momento u ORA (hora) en el cual se celebra (mediodía), venida del AN-JE-LO (Antes Necesario Entero, en alusión a la oscuridad y frío de la noche), y momento de acción de gracias, celebración y comida.

Vamos viendo cómo el deseo de salud y alejarse de la enfermedad y la muerte estaba tan relacionado con ese SOL dador de energía, temperatura, espíritu, alegría. Hasta tal punto esto es así que todo el fenómeno religioso viene a ser, en definitiva, esta realidad que nos acompaña y a la que nos sentimos tan vinculados.

Hoy decimos “O-LA” y “A-DI-OS” de manera rutinaria, en cualquier momento y situación, sin percatarnos de que tales expresiones indican Él Contento (el Sol, Dios) y Existe DI-OS (Divino El de Gracia), respectivamente, deseando al saludado encontrarse saludable y siempre con buen Sol. Siendo significativo también el gesto de elevar la cara, sonreír, levantar la mano hacia arriba, juntarlas ambas, o estrecharla con el otro, en las muestras de estos deseos.

8 may 2012


ORIGEN DE LA PROPIEDAD.

BOR/POR fueron palabras que significaron la salida/entrada hacia otras tierras o formas de vida (clima), eran las rocas, las montañas, la Puerta, el Puerto, el acceso. Para acceder a otro lugar, primero es necesario pasar la puerta. No todos serían capaces de atravesar, entre las montañas, la oscuridad, lo desconocido, las inclemencias que se dan más en esas “puertas”. Este valor, sería reconocido, y legitimaría al Primero en hacerlo. No sólo el primero adquiría privilegios en la conquista, descubrimiento o posesión, sino también en todos los órdenes de la vida.

Así por ejemplo, en toda competición, llegar primero implica obtener un beneficio. Medirse con el resto, destacar, es el paradigma de lo que la vida exige para obtener compensaciones materiales, ventajas y derechos.

Al primer hijo nacido del matrimonio se le reconocía un derecho inherente sobrenatural por el propio hecho de ser el primero. Con la edad ostentaría el cargo de lugarteniente del padre en su ausencia, administrador del destino y bienes del resto de la familia.

Los tiempos en que la tierra conocida estaba escasamente poblada, los bienes se reducían a las ovejas que el conjunto familiar pudiera manejar, buscando de forma nómada acomodo hacia lugares accesibles de mejor clima. Asentados o establecidos en el lugar más favorecedor, el entorno de tal dominio pasa a ser defendido como la misma casa del cabeza de familia, el primero, el padre, el patriarca: la patria, el pueblo.



PRO-PI-E-DA (Primero Venir Permanecer Después). El primero en encontrar, en llegar y posteriormente permanecer junto a lo hallado sería legítimo propietario y por lo tanto respetado, identificado con el bien que usa y disfruta. Bien e individuo se corresponden por mérito de éste. Una vez fallecido, los bienes pasan a ser administrados por el hijo mayor para la buena supervivencia de la familia del finado.

Crecida la familia el de más edad del clan, más experto y sabio en todo, sería el Patriarca, el primero, el Brojeró (la Primera Cabeza). Todos se deben a su juicio, consejo y poder, que emana de tal respeto. Es el cabeza de la familia, terreno-pueblo-patria-administración.

Es difícil hacer respetar la legitimidad, cuando ambos (individuo – propiedad) están por separado, es decir, cuando el bien se encuentra fuera del control del primero que lo poseyó y disfrutó. El bien o propiedad debe satisfacer a quien hace uso de él en su verdadera esencia, sin trueque ni cambios. La frase DE-RE-CHO (Allá Fuera Desaparecido) en principio, sería hacer uso de algo abandonado, no deseado, desechado, sin vínculo con propietario alguno. Sin embargo, desde el imperialismo  romano sería la marca, muestra o señal recíproca (propiedad-dueño) de que existe ya un propietario (aunque éste no esté presente), lo que determinaría más adelante el significado de “Derecho” como hoy lo conocemos, convirtiéndose en una herramienta de orden y jerarquía social impuesta e imperante, que beneficiaría generalmente a los clanes o linajes más poderosos.

Siempre ha sido complicado comprender esto, pues, aunque el Derecho pudiera haber nacido como un concepto moral sobre la utilización de bienes como recursos, regido por un patriarca, padre o juez, sin embargo, olvidados de este origen, vemos cómo ha evolucionado el verdadero concepto en favor del lucro. En el marco de un enorme crecimiento demográfico, tal “herramienta” quedaría en manos de los colectivos más poderosos para su propia protección y la de su descendencia.

Todas las palabras con PRO / BRO expresan prioridad, primicia, delantera, cabecera, el que puja o empuja, beneficio por ser/hacer primero, por llegar antes. Por ejemplo: Proa, Probar, Proeza, Prole, Pronto, Propiedad, Provincia, Profeta, Provecho, Promesa, Programa, Prócer, Brote, Broche, Broca, Brocha, liBro, homBro, Proverbio, Provecto, Prójimo, Proyecto, Protesta, Producto, Broma, Provocar, Procurar, etc, etc, etc.

23 dic 2011

EL NOMBRE DE LOS DÍAS (2 de 2)

Los momentos más duros son los que se pasan a oscuras, con más frío, con nulas posibilidades de visión y de actuación, con temores, llantos, etc. El Sol, visible o incluso ocultado entre nubes, favorece la capacidad de movimiento y resolución de problemas. Días soleados o no, azarosamente, influyen pero no de manera extrema como ocurre que las noches sean más o menos claras.

No es lo mismo ver algo en la oscuridad que no ver nada, es decir, las noches de luna llena entrañan menor peligro que las noches de luna nueva donde la oscuridad es absoluta. Esta diferenciación es trascendental y origen del nombre de los días llegados a nuestra actualidad.









Si observamos el nombre de nuestros días (LUNES, MARTES, MIERCOLES, JUEVES, VIERNES, SABADO, DOMINGO), cinco de ellos terminan en el plural (ES, que significa “de los que”). Este plural está indicando la reminiscencia de haber sido concebidos asociados a un acontecimiento repetido, cuyo cambio de circunstancia determina la concepción de otro nombre, y así hasta completar (en origen) cuatro de ellos, coincidiendo con las cuatro fases lunares, completando períodos en número de veintiocho.

Dado que existen siete noches de mejor visibilidad, mayor luz, éstas serían llamadas LUN; las siete siguientes, cuarto menguante, la claridad se reduce considerablemente, serían llamadas MAR-TE; las siete siguientes, las peores, un castigo por falta total de visión, cada una sería llamada JU-E-BE; y por último, cada noche de cuarto creciente sería llamada BI-ER-NE, pues serían las lunas que precederían a las noches de máxima claridad, LUNES.

De esta circunstancia se deduce que la noche previa al de luna llena sería celebrada, SA-BA-DO, día sin trabajar, y, en la puesta de SOL del día siguiente (MIN-CO) se haría acción de gracias, pues acto seguido comenzarían las noches claras de luna llena. Estos últimos días de cuarto creciente, por tal celebración, serían llamados SA-BA-DO-MIN-CO (Gracia para las Manos Cuando Descender Oculto).

Así pues, los ciclos lunares son los que darían nombre a las noches/días, y cada ciclo sería llamado MES (período de 28 días, de luna llena a luna llena). No es de extrañar que los hombres, se hicieran una idea de el comienzo del sangrado de las mujeres, simplemente observando la luna, días llamados MES-TRU (Aguantar), y que llega a nosotros como menstruación, regla, período o estar con el MES.

Comoquiera que la inexactitud de varios ciclos lunares descuadrara la contabilidad humana, una noche de cada dos períodos sería añadida, bien a las noches MARTES, bien a las noches JUEBES, la noche MIERCOL (Bien Parecer/aparecer Sóla).

http://teoriadelta.blogspot.com/2011/12/el-nombre-de-los-dias-1-de-2.html

8 dic 2011

EL NOMBRE DE LOS DÍAS (1 de 2).

Una vez que el Sol entra para iluminarnos, da comienzo su recorrido visible para todos los seres de la Tierra, coincidiendo también con el período de mejor temperatura y claridad de visión. Este es el motivo por el cual la palabra TIEMPO es utilizada para referirnos tanto al clima como a la duración de los momentos, más o menos largos.

El Hombre siempre ha necesitado de referencias para hacer sus cálculos. Una referencia es un punto absoluto establecido, fijado de manera que favorezca la contabilidad de cada acontecimiento vital con garantías de fiabilidad, para su propia seguridad.

Cuando, por imperiosa necesidad de salir a buscar alimento o cualquier otro recurso imprescindible, hay que salir del lugar que ofrece seguridad, es deber primordial no perderse, saber regresar. En este aspecto, todo aquel que sale ha de estar de vuelta antes de que la oscuridad llene todos los rincones de la existencia, quedando desamparado. Además, debe conocer el camino de regreso que, ni por asomo, es igual al que trajo, por cuanto la percepción y la perspectiva es indefinidamente cambiante.

Ambas circunstancias, que confluyen en esta actividad, implica la necesidad de establecer los referentes que antes mencioné, y no son más que los espaciales (la observación de puntos singulares desde al menos dos ángulos diferentes, junto con la colocación de alguna marca o señal) y los temporales (duración del período de visibilidad, en principio).

El Espacio y el Tiempo son dos magnitudes que siempre han estado presentes en los cálculos del Hombre para su evolución y desarrollo, de manera más o menos controlada. La búsqueda de Sol y Alimento crean en él esta determinante obligación, que le conduce a unas deducciones predeterminadas en cada momento evolutivo.

Un desplazamiento conlleva un período temporal (en principio diurno), y la medición de ambos se toma bajo el referente de la duración del sol en el cielo, concepto tomado durante mucho tiempo como absoluto. Sería la relación existente entre las distancias recorridas a pie por el Hombre y las distancias recorridas por el extremo de la sombra de un objeto clavado en el suelo, los albores de la geometría, palabra estrechamente vinculada con el Sol, en su etimología originaria y no con la Tierra.

Sabido esto anterior, podemos deducir que, antes de poner nombre a períodos de tiempo muy grandes (semanas, meses, años eras, ...) o muy pequeños (horas, minutos, segundos, ...), el Hombre hubo de poner nombre a los períodos, en principio, más significativos: las noches.

El nombre de los días (2 de 2)


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